La huella de carbono de los peces

Los debates sobre el impacto climático de nuestra alimentación suelen enfocarse en las vacas, quienes, de forma involuntaria, son las mayores responsables de las emisiones relacionadas al cambio climático en la agricultura. De todas formas, están lejos de ser las únicas que contribuyen a estos efectos nocivos. Desde hace poco, el impacto de los peces –tanto los criados en cautiverio como los capturados en su ambiente natural– ha comenzado a cobrar protagonismo.

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La pesca de arrastre conduce a la devastación climática

El océano es el “desagüe” de carbono más grande del planeta y absorbe alrededor de un tercio de las emisiones globales de CO2 anuales. Los manglares, los bosques de algas y los prados de césped marino atrapan el carbono, pero están siendo destruidos para satisfacer la demanda mundial de pescado. Y aunque se trata de un tema serio al que le deberíamos prestar atención, es la pesca de arrastre la que causa la mayor devastación ambiental.

El suelo oceánico – en su rol vital como desagüe de carbono– está siendo arrasado una y otra vez por la pesca de arrastre. Las redes de gran peso que se utilizan dejan marcas irreparables en el fondo marino, liberando depósitos de carbono de vuelta al océano. Si el océano se encuentra saturado con dióxido de carbono proveniente del lecho marino, se reduce su capacidad para absorber CO2 de la atmósfera. Un estudio de 2021 publicado en la revista Nature (en inglés) calculó que el impacto anual del arrastre equivale a una gigatonelada de carbono, que es más que todo lo generado por las emisiones de la industria aeronáutica (antes de la pandemia) combinadas.

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La captura incidental acelera el cambio climático

Las redes que utilizan los navíos de arrastre son descomunales, –algunas son tan grandes que podríamos introducir 10 jets jumbo en su interior – y se llevan consigo a toda criatura lo suficientemente desafortunada para cruzarse en su camino. Esto incluye a ballenas, delfines, tiburones y marsopas, y la muerte de estos animales no es solo una tragedia por sí misma, sino que se trata de un grave problema medioambiental.

Un estudio de 2019 llevado a cabo por el Fondo Monetario Internacional reveló que la protección de las especies marinas de gran tamaño es más importante para el medioambiente que plantar árboles, ya que como estos animales acumulan carbono en sus organismos durante sus vidas, cuando fallecen, los residuos de carbono quedan almacenados en sus cuerpos, que quedan depositados en el lecho marino. Si acabáramos con la pesca, acabaríamos con la captura accidental, lo que permitiría que el carbono quede almacenado en estas criaturas de gran tamaño y los depósitos de carbono en el suelo marino se mantengan intactos.

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El impacto medioambiental de las piscifactorías

Sería tentador pensar que las piscifactorías son la solución para el impacto ambiental de la industria pesquera, pero ese no es el caso, pues estas “granjas” dependen de peces capturados en la naturaleza para alimentar a sus animales en cautiverio. Es por esta razón que el salmón de piscifactoría, por ejemplo, tiene una huella de carbono más grande que el pollo o el pavo, generándose más de 4kg de emisiones de carbono por cada kilogramo de salmón.

Cuando el investigador de la Universidad de Oxford, Joseph Poore desarrolló el estudio más grande a la fecha sobre el impacto en el medioambiente de diferentes alimentos, se sorprendió por el impacto de las piscifactorías de agua dulce, que proveen dos tercios del mercado asiático para esa variedad de pescado y el 96% del mercado europeo. Poore señaló en The Guardian (en inglés: “Tienes a todos estos peces generando desechos como deposiciones y alimento sin consumir que se van al fondo de los estanques, donde casi no hay oxígeno, convirtiéndolo en el ambiente ideal para la producción de gas metano.” El metano es un potente gas de efecto invernadero.

Otros efectos ambientales de la pesca

Remover una cantidad tan grande de animales de su hábitat natural causa un daño significativo en el ecosistema. Provoca que poblaciones enteras colapsen, lo que genera como consecuencia el colapso de otras especies que dependen de ellos para alimentarse, y un auge en el número de animales depredados por ellos. De esta forma, todo el sistema ecológico termina siendo desestabilizado. La Dr. Sylvia Earle, bióloga marina de renombre ha expresado: “He intentado, de forma seria y por mucho tiempo, de encontrar un ejemplo en donde una extracción a gran escala de la fauna sea sostenible. Simplemente no es posible”.

A esto hay que sumarle la destrucción del suelo marino, los montes submarinos y los arrecifes de coral que provoca la pesca de arrastre, y la contaminación por plástico que se origina, en gran medida, de la industria pesquera, y recién estamos empezando a observar la amplitud del daño causado por el consumo de pescado.

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Alrededor de la mitad del pescado que se consume hoy en día proviene de las piscifactorías, y este modelo de producción está lejos de ser amigable con el medio ambiente. Como todos los animales criados en granja, los peces viven en condiciones miserables de hacinamiento, y son alimentados con un amplio abanico de drogas para tratar de controlar los virus, bacterias y parásitos que los enferman. Estas drogas son tóxicas y causan un serio problema de contaminación en la naturaleza.

Un reporte reciente (en inglés) descubrió que el factor contaminante de cierto pesticida tóxico en los lagos escoceses había aumentado en un 72% en tan solo un año. Y en Tailandia, donde se cría gran parte de los camarones consumidos en el mundo, se cree que el 38% de la deforestación (en inglés) reciente de los manglares se origina por esas piscifactorías. Los manglares son un tipo de bosque tropical, con una biodiversidad abundante que resulta esencial para mitigar el cambio climático. Un cuarto de los bosques de manglar ha desaparecido en los últimos 40 años.

El impacto medioambiental de los peces criados en cautiverio es mayor al de alimentos en base a plantas como el tofu, los frutos secos y las legumbres, así que, para proteger nuestra planeta, quienes viven en él y nuestro futuro, debemos escoger comer plantas.

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